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NUESTROS CONSEJOS

Los colores forman parte de la vida, transmiten emociones, influyen en los sentimientos y están presentes en todas partes. Combinando tonos y decidiendo de antemano qué ambiente se quiere conseguir es fácil crear espacios acogedores y con un toque personal. Una amplia gama cromática en armonía o en contraste al servicio de la decoración, que permite dar una pincelada de color a la casa y abandonar la monotonía.


Muchas veces hablamos del blanco como si fuera la ausencia del color, sin matices. Sin embargo, el blanco siempre nos ofrece matices, tonos y texturas diferentes. Si nos recreamos en los detalles, podremos descubrir una gran gama de blancos pues éste es un color que define las formas como ningún otro. El blanco en decoración se asocia normalmente al minimalismo, pero para evitar una decoración fría, los blancos se deben estructurar combinando distintos tonos e incorporando texturas: blanco mate, acabados rugosos, brillantes, texturas desde la más sencilla como el papel al algodón o la porcelana más lujosa.


Una de las tendencias en nuestra vida actual es la de abrazar la naturaleza y todas sus imperfecciones. Cada vez más apreciamos los productos orgánicos y nos parecen más atractivos porque reflejan la ausencia de una tecnología que no comprendemos. Cada vez damos más huimos de la perfección y damos más valor a los objetos personales en decoración, productos con historia, artesanales y con encanto: teteras hechas a mano, collages personales, etc... Pintamos sobre superficies irregulares o con relieve y así conseguimos una personalidad única.


El gris no tiene por qué ser monótono y aburrido. Si le añadimos luz e imaginación puede llegar a ser mágico, creativo… brillante. Los grises combinados con los azules y los elementos metalizados están de moda en decoración. El cristal y la plata reflejan la luz y brillan, creando una atmósfera relajante. Un elemento importante en decoración es la creatividad –no se trata únicamente de comprar objetos, sino de crearlos nosotros mismos o dedicar tiempo a crear un hogar que sea nuestro fiel reflejo.


El negro es un color que nos sugiere contención e intimidad. La oscuridad del negro nos transmite sensaciones intensas y cercanas. La oferta de colores oscuros en decoración es cada vez más amplia y cada vez nos atrevemos más a utilizarlos combinándolos con toques de color muy vivos. También es frecuente recurrir a superficies con brillo para conseguir luminosidad.Cortinas.CLAVES PARA ESCOGER LAS CORTINAS
Las telas que visten las ventanas de una vivienda son un elemento funcional, a la vez que decorativo. De ellas dependerá la cantidad de luz que entre en una sala, los brillos y sombras proyectados en las paredes y, en definitiva, la calidez y comodidad visual de cada zona. Por ello, es importante tener en cuenta algunos factores a la hora de escoger entre los diferentes tipos de cortinas existentes en el mercado.


La función de las cortinas es vestir las ventanas que abren la casa al exterior, además de proteger los espacios interiores de los abrasantes rayos del sol de estío. Por ello, a la hora de escogerlas es importante tener en cuenta, además del diseño que más se ajuste al estilo de la casa, el ambiente que se quiere conseguir cuando estén puestas. Entre los modelos que ofrece el mercado, a modo general, se pueden diferenciar tres tipos de cortinas:
Visillos tradicionales: Son las más idóneas para las decoraciones clásicas y se confeccionan normalmente con etamina, una tela que deja pasar la luz a la vez que resulta discreta. Pero, para dar un toque más informal o crear una cortina más actual, se pueden utilizar otros tejidos, en una sola pieza o en dos partes.
Estores: Un tipo de cortina muy sencillo que se adapta, por sus características, a todos los ambientes. Caen del techo y se pliegan en secciones, basta con tomar las medidas de la ventana y comprar el tamaño idóneo para cubrirla. Es una buena solución para salas pequeñas porque consigue pasar desapercibida.
Cortinas de lamas: También llamadas venecianas, son aquellas compuestas por múltiples lamas que permiten graduar su posición para dejar pasar más o menos cantidad de luz. Entre la oferta disponible, pueden encontrarse modelos de madera, para una decoración más clásica, y de aluminio, que consiguen un ambiente más frío, idóneo para estudios y habitaciones juveniles.


Una vez decidido instalar una cortina tradicional, llega el momento de escoger el tipo de tela, su color y estampado para el lugar donde se ubicará. Entre ellas, las transparentes son ligeras visualmente e idóneas si se quiere difuminar sutilmente la luz que llega del exterior. Se pueden combinar con otras más oscuras que colocadas delante se consigue un efecto atractivo a la vez que funcional, ya que permite dos posibilidades de filtrado de la luz. Por otro lado, el estampado de la tela es un factor que dependerá del gusto de cada uno, aunque también del grado compositivo de la sala. Si la habitación está sobrecargada o, por el contrario, se caracteriza por el minimalismo, las cortinas lisas armonizarán a la perfección con el ambiente y, en dormitorios infantiles o en aquellos donde se quiera poner un toque de desenfado, los cuadros y las rayas de colores llamativos encajarán fácilmente. Con cintas, pinzas y complementos se pueden adornar las cortinas y crear un efecto más sugerente, de manera que, aunque sean una opción utilizada desde tiempos lejanos, se adapten a los estilos más contemporáneos.


La selección de objetos y complementos decorativos como los espejos y alfombras, personalizan y enriquecen el hábitat. Nuestros interioristas han seleccionado los elementos decorativos por su fuerza gráfica y diseño vanguardista.


Las alfombras ponen la guinda a los pies del salón en un despliegue de tonos, texturas y formas. Ellas reproducen sobre el suelo las últimas tendencias en decoración e interiorismo. La moqueta, caída en desuso, vuelve a pegar con fuerza.
Las alfombras imprimen calidez y nobleza al salón, donde su principal función es enmarcar y delimitar ambientes. Cuando salón y comedor comparten
espacio, se puede optar por integrar ambas zonas con un mismo diseño. Por el contrario, elegir modelos diferentes satura más el conjunto, pero aporta mayor
dinamismo a la estancia. Además, este elemento decorativo tiene la capacidad de crear contrastes. Si nos decantamos por un mobiliario moderno, una
alfombra clásica puede aportar el contrapunto, y al revés.
En base a su elaboración se distingue entre alfombras tapizadas y de nudo. Kilims, modelos petit point y jarapas dan buena cuenta de las primeras, mostrando diseños tejidos sobre una superficie plana. Las segundas se identifican con las alfombras de pelo cortado y las de bucle, donde la calidad del motivo y su desgaste dependen de la cantidad y densidad de sus nudos. Las anudadas a mano son las más caras, pero también las más delicadas.
Entre los materiales tradicionales destaca la lana, fibra natural muy duradera, saludable y agradable de pisar. El lujo prende en la seda y la piel, y las más contemporáneas se decantan por el algodón en variedad de estampados y colores. Las fibras sintéticas, económicas y resistentes, nos tientan con sugerentes diseños y son la opción para los alérgicos a la lana. También tienen mucha aceptación las fibras vegetales, en especial el sisal, el ratán o el yute.
Mezclar materiales es otra de las propuestas que aúnan tradición y tecnología. Prosperan así alfombras de pelo en lana y viscosa o modelos en papel y algodón. Alfombras continuas o persas siguen encarnando lo clásico, pero se someten a nuevas lecturas.
La sobriedad y la elegancia viene dada por alfombras de piel en negro, marrón y beige, al tiempo el pelo largo pervive como imagen del confort y la sofisticación. La pasión por las fibras vegetales acentúa el triunfo de los colores naturales, a los que se suman crudos, tierras y grises. Frente a su neutralidad, se hacen hueco atrevidos estampados, entre los que no falta el cashemire, que confieren mucha vitalidad al espacio. En esta línea se enmarcan los colores ácidos que inundan de luz el suelo, en especial el naranja, el pistacho y el fucsia. Las alfombras ribeteadas, sobre todo con cuero, también están en el candelero, al igual que los motivos étnicos, los relieves y las rayas asimétricas.
Las alfombras redondas e irregulares eclipsan a cuadradas y rectangulares. En forma círculo dentado de color rojo, el estilo kitch encuentra su máxima expresión. La estética pop inspira diseños multi-rayas de diferentes anchos y en vivos colores, así como divertidas creaciones en blanco y negro. Muchos de estos modelos están fabricados en plástico o poliéster. El mestizaje decorativo encuentra en la alfombra un aliado de lujo, ya que puede contribuir a dar un toque étnico o exótico al salón con un modelo en yute o sisal o piel de potro. Los motivos .orales, con o sin estridencias, marcan tendencia. Se llevan sobre todo las flores de gran tamaño.

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